DELE C1 reading and use of language task 2: Missing paragraphs
Comprensión de lectura y uso de la lengua, tarea 2
Put six of seven removed fragments back into the gaps of a text of 550 to 650 words.
Part of the 90-minute reading and use of language test: 40 questions, 25 points, in group 1 with writing and mediation. Every correct answer counts the same, and a wrong answer costs nothing.
Semillas en préstamo
Lea el siguiente texto, del que se han extraído seis fragmentos. A continuación, lea los siete fragmentos propuestos (A-G) y decida en qué lugar del texto (1-6) hay que colocar cada uno de ellos. Hay un fragmento que no tiene que elegir.
Suggested time: 14 min.
Semillas en préstamo
Cuando Rosario Guzmán abrió por primera vez el armario de madera que preside la sala principal de la biblioteca municipal, dentro no había libros, sino decenas de sobres de papel rotulados a mano: «tomate rosado de la abuela Tere», «alubia de careta», «calabaza de cabello de ángel». 1 La idea, aunque parezca extravagante, es tan sencilla como antigua: quien se lleva un puñado de semillas en primavera se compromete a devolver otro tanto, procedente de su propia cosecha, al terminar el verano.
Detrás de esta iniciativa hay una preocupación que comparten agrónomos y pequeños agricultores de medio mundo. A lo largo del último siglo, la agricultura industrial ha apostado por un número muy reducido de variedades de alto rendimiento, capaces de soportar el transporte a largas distancias y de madurar de forma uniforme. 2 Muchas de las variedades locales que durante generaciones se adaptaron al clima y al suelo de cada valle han desaparecido sin dejar rastro, y con ellas se ha esfumado un saber muy difícil de recuperar.
Las bibliotecas de semillas intentan frenar ese proceso de un modo poco convencional. A diferencia de los grandes bancos de germoplasma, donde las semillas se conservan congeladas durante décadas en cámaras de máxima seguridad, aquí lo que se persigue es que circulen. 3 Cada vez que una semilla se siembra en un huerto distinto, la planta se enfrenta a condiciones nuevas, y las que mejor responden son las que proporcionan las semillas del año siguiente.
Rosario, que es bibliotecaria y no agrónoma, reconoce que al principio la propuesta despertó más curiosidad que entusiasmo. A los vecinos de más edad les costaba entender por qué había que anotar en un registro algo que ellos llevaban toda la vida intercambiando por encima de la tapia del huerto. 4 Hoy son precisamente ellos quienes dirigen los talleres de los sábados, en los que enseñan a elegir los mejores frutos, a secar las semillas a la sombra y a guardarlas lejos de la humedad y de los ratones.
Como ocurre con los libros, no todo lo que se presta vuelve a la estantería. Una helada tardía, una plaga o un simple descuido hacen que cada año una parte de los usuarios no pueda cumplir su compromiso. 5 La biblioteca, en cualquier caso, no sanciona a nadie: basta con que el usuario explique qué ha ocurrido para que el registro recoja también los fracasos, que a veces enseñan tanto como las buenas cosechas.
En los últimos años, el modelo se ha extendido por bibliotecas, escuelas y centros vecinales de muchos lugares, y ha empezado a interesar a las administraciones. 6 Rosario, sin embargo, prefiere no hacer grandes proclamas. «Nosotros no vamos a salvar la biodiversidad del planeta», dice mientras ordena los sobres de la nueva temporada. «Pero aquí hay un tomate que estuvo a punto de perderse y que este año se cultiva en cuarenta huertos del municipio. Con eso me doy por satisfecha».
- ALa lógica es que una variedad que nadie cultiva acaba perdiendo su capacidad de adaptarse: guardada en un congelador, una semilla se conserva, pero deja de evolucionar.
- BQuien no devuelve las semillas en el plazo previsto pierde el derecho a llevarse otras la temporada siguiente, una norma que pocos usuarios discuten.
- CEra la primera biblioteca de semillas de la comarca, y funcionaba igual que el préstamo de libros: el usuario elige, firma una ficha y se lleva a casa lo que necesita.
- DPara compensar esas pérdidas, un grupo de voluntarios mantiene junto al edificio un pequeño huerto en el que reproduce las variedades más escasas.
- EEl precio de esa eficacia ha sido una pérdida de diversidad que muchos especialistas no dudan en calificar de alarmante.
- FAlgunos ayuntamientos ya incluyen estas bibliotecas en sus programas de educación ambiental, y no faltan quienes ven en ellas una herramienta para que las comunidades rurales dependan menos de las grandes empresas de semillas.
- GFue necesario explicarles que el registro no pretendía controlar a nadie, sino conservar la historia de cada semilla: quién la había cultivado, dónde y con qué resultado.