1 C recibió un curso como regalo de cumpleaños.
Teresa started when her friend Lourdes gave her a beginners' course for her fortieth birthday (el día que cumplí cuarenta años, mi amiga Lourdes me regaló un curso de iniciación). She did live ten minutes from the port and passed the sailing school almost every day, but nunca me atreví a entrar a preguntar, so living nearby is not what got her started. Nobody in her family had ever been on a sailing boat (en mi familia nadie había subido nunca a un velero), which rules out a.
2 A se cayó al agua.
On that first day, during a turn, Teresa stood up at the wrong moment and fell in (me levanté justo en el peor momento y me caí al agua). Everyone had warned her about seasickness, but she says eso no me ha pasado nunca. She was not the only adult student either, because the group also had una señora de unos cincuenta, que se llamaba Pilar.
3 B comprender cómo se comporta el viento.
Teresa says lo que de verdad me costó, y me costó meses, fue entender el viento, and she lists knowing where it comes from and when it will change. She expected pulling the ropes to be the hard part, but found that it is más cuestión de técnica que de fuerza. She learned the names of the parts of the boat en un par de semanas, so c is wrong.
4 C su marido pensaba que pronto iba a dejar la vela.
Her husband estaba convencido de que en un mes lo iba a dejar, as she had given up yoga before. Her children did not encourage her at first, because les daba un poco de vergüenza contárselo a sus amigos. Her daughter has not done the course yet and plans to do it el verano que viene, which rules out b.
5 B llegaron más tarde de lo previsto.
They expected to arrive at about four in the afternoon (pensábamos llegar sobre las cuatro de la tarde), but the wind changed and they reached Ibiza a las nueve de la noche. Joaquín, the skipper, thought about turning back to Denia, but the sea was calm and decidimos seguir, so a is wrong. Teresa steered for casi tres horas while the others rested, which was only part of a fifteen-hour crossing.
6 A aceptar lo que no puede controlar.
Teresa says he aprendido a aceptar que hay cosas que no dependen de mí, because at sea el viento hace lo que quiere. She has always been someone who plans everything (siempre he sido de las que lo organizan todo), and sailing taught her that planning no sirve de mucho on the water, the opposite of b. The club holds regattas, but she says competir no me interesa nada.
Teresa: Hola, soy Teresa y tengo cuarenta y seis años. Soy de Madrid, y en mi familia nadie había subido nunca a un velero. Hace doce años me vine a vivir a Alicante, a diez minutos del puerto, y pasaba por delante de la escuela de vela casi todos los días, pero nunca me atreví a entrar a preguntar.
Teresa: El día que cumplí cuarenta años, mi amiga Lourdes me regaló un curso de iniciación en esa misma escuela. Me dijo que estaba harta de oírme decir que algún día lo iba a probar.
Teresa: El primer día éramos ocho alumnos: seis chavales de quince años, una señora de unos cincuenta, que se llamaba Pilar, y yo. Todos me decían que me iba a marear, y eso no me ha pasado nunca. Lo que sí me pasó ese primer día fue que, en un giro, me levanté justo en el peor momento y me caí al agua.
Teresa: Yo pensaba que lo más difícil iba a ser tirar de las cuerdas, pero eso es más cuestión de técnica que de fuerza. Los nombres de las partes del barco me los aprendí en un par de semanas. Lo que de verdad me costó, y me costó meses, fue entender el viento: saber de dónde viene y notar cuándo va a cambiar.
Teresa: Al principio, mi marido estaba convencido de que en un mes lo iba a dejar, igual que había dejado el yoga. Y a mis hijos les daba un poco de vergüenza contárselo a sus amigos. Ahora mi hija quiere hacer el curso el verano que viene, y mi marido me pregunta cada domingo si lo llevo a navegar.
Teresa: El verano pasado hice la travesía de Denia a Ibiza con tres compañeros del club. Salimos a las seis de la mañana y pensábamos llegar sobre las cuatro de la tarde, pero a mediodía cambió el viento y llegamos a las nueve de la noche. Joaquín, el capitán, pensó en volver a Denia, pero el mar estaba tranquilo y decidimos seguir. Yo llevé el timón casi tres horas, mientras los demás descansaban.
Teresa: Mucha gente me pregunta qué me ha dado la vela. Yo siempre he sido de las que lo organizan todo, y en el mar eso no sirve de mucho, porque el viento hace lo que quiere. He aprendido a aceptar que hay cosas que no dependen de mí, y eso me ayuda también fuera del barco. En el club hay regatas, pero competir no me interesa nada. Yo navego para disfrutar.
Teresa: Y lo más gracioso es que Lourdes todavía no se ha subido a un barco.