1 D Practicar con exámenes de otros años.
Lorena's advice is to work through past papers (los exámenes de las convocatorias anteriores) under exam conditions, which showed her which questions come up again. The academy she mentions recommended the idea, but she does not suggest paying for a private teacher, so H is wrong.
2 C Descansar bien antes del examen.
Ramiro's rule is no late studying the night before: he revises a little, has a light dinner y me acuesto pronto, because Un cerebro cansado no recuerda nada.
3 B Estudiar con otras personas.
Celia struggled to concentrate alone until she started meeting three classmates to share topics and quiz each other. The library is where they met, but she says nothing about choosing it, and her point is the group, not the place, so I is wrong.
4 F Evitar las distracciones del teléfono.
Gonzalo discovered he spent almost three hours a day on his phone, and now he leaves it in another room when he studies. The other room is where the phone goes, not a better place to study, so I does not fit.
5 A Planificar el estudio con tiempo.
Elvira left everything for the last month the first time. The second time she made a timetable from September with topics for each week. Planning reduced her anxiety (me quitaba mucha ansiedad), but she did not do sport to calm her nerves, so G is wrong.
6 E Explicar el temario en voz alta.
After each topic Héctor closes the book and explains it aloud como si estuviera dando una clase. His flatmate now does the same, but each of them does it alone, so the advice is not about studying with other people.
Narrador: Número uno.
Lorena: Cuando preparé las oposiciones, lo que más me sirvió fue conseguir los exámenes de las convocatorias anteriores. Los hacía en casa con el reloj delante, en las mismas condiciones que el día de verdad. Así descubrí qué tipo de preguntas se repetían y en qué temas fallaba más. En la academia me lo recomendaron desde el principio, pero tardé meses en hacerles caso.
Narrador: Número dos.
Ramiro: Mi consejo es muy sencillo: la noche anterior, nada de estudiar hasta las tantas. Yo lo hice en mi primer examen de la carrera y me quedé en blanco. Desde entonces, la víspera repaso un poco por la tarde, ceno algo ligero y me acuesto pronto. Un cerebro cansado no recuerda nada, por mucho que hayas estudiado.
Narrador: Número tres.
Celia: Durante años estudié sola y me costaba muchísimo mantener la concentración. En el último curso me junté con tres compañeras y empezamos a quedar en la biblioteca dos tardes por semana. Nos repartíamos los temas, nos hacíamos preguntas unas a otras y, además, nos animábamos cuando alguna tenía un mal día.
Narrador: Número cuatro.
Gonzalo: Yo creía que podía estudiar con el móvil encima de la mesa, en silencio. Pero un día instalé una aplicación que cuenta las horas que lo usas y me llevé un susto: casi tres horas al día. Ahora, cuando me siento a estudiar, lo dejo en otra habitación. Al principio me ponía nervioso, pero en una semana ya ni me acordaba de él.
Narrador: Número cinco.
Elvira: Mi error en el primer intento fue dejarlo todo para el último mes. La segunda vez hice un calendario desde septiembre, con los temas que tenía que estudiar cada semana y algunos días libres para repasar o recuperar el tiempo perdido. No siempre lo cumplía, claro, pero saber dónde estaba me quitaba mucha ansiedad. Y aprobé con buena nota.
Narrador: Número seis.
Héctor: A mí lo que mejor me funciona es hablar solo. Cuando termino un tema, cierro el libro y lo cuento en voz alta como si estuviera dando una clase. Si me atasco en algún punto, sé que no lo he entendido bien y vuelvo a leerlo. Mi compañero de piso al principio pensaba que me había vuelto loco. Ahora lo hace él también.