DELE B2 reading task 1: Detailed reading
Comprensión de lectura, tarea 1
Read a text and answer six questions with three options each.
Part of the 70-minute reading test: 36 questions, 25 points, in group 1 with writing. Every correct answer counts the same, and a wrong answer costs nothing.
La semana de cuatro días, a prueba
Usted va a leer un texto sobre un experimento con la semana laboral de cuatro días. Después, debe contestar a las preguntas (1-6). Seleccione la respuesta correcta (a, b o c).
Suggested time: 12 min.
La semana de cuatro días, a prueba
Hace dos años, cuarenta empresas de distintos sectores aceptaron participar en un experimento que muchos consideraban arriesgado: durante seis meses, sus empleados trabajarían cuatro días a la semana sin que se les redujera el sueldo. La única condición era mantener la productividad, es decir, hacer en treinta y dos horas el trabajo que antes se hacía en cuarenta. Los resultados, que acaba de publicar el equipo de investigadores que coordinó la prueba, ofrecen algunas sorpresas.
La primera tiene que ver con la propia productividad. Contra lo que temía buena parte de los directivos, en la mayoría de las empresas se mantuvo e incluso aumentó ligeramente. Los investigadores atribuyen esta mejora a cambios en apariencia pequeños: reuniones más cortas y con un orden del día cerrado, menos interrupciones y franjas horarias en las que no se podían enviar mensajes internos. «Descubrimos que una parte importante de la jornada se nos iba en tareas que no aportaban nada», reconoce la gerente de una empresa de diseño de Valencia.
Los efectos en la salud de los trabajadores fueron todavía más claros. Las bajas por enfermedad se redujeron casi a la mitad, y siete de cada diez participantes afirmaron dormir mejor que antes. Muchos dedicaron el día libre a actividades que entre semana no podían permitirse, como hacer deporte, acudir a citas médicas sin tener que pedir permiso o cuidar de familiares mayores.
Sin embargo, no todo fueron ventajas. En los sectores que atienden al público, como el comercio o la hostelería, el nuevo horario resultó difícil de organizar, ya que las tiendas y los restaurantes no podían cerrar un día más. En estos casos, las empresas tuvieron que contratar personal de refuerzo o establecer turnos rotativos que no siempre convencieron a la plantilla. Además, algunos empleados reconocieron que la presión por terminar el trabajo en menos tiempo les provocaba un estrés que antes no sentían.
Al cabo de los seis meses, treinta y cuatro de las cuarenta empresas decidieron mantener la semana de cuatro días, aunque varias de ellas introdujeron cambios. Las seis restantes volvieron al horario anterior, en la mayoría de los casos por razones económicas.
Los autores del estudio advierten de que sus conclusiones deben interpretarse con prudencia. Las empresas que se presentaron voluntariamente eran, en general, pequeñas y tenían una situación económica estable, por lo que no está claro que el modelo funcione igual en grandes compañías o en sectores con márgenes muy ajustados. Por eso, proponen repetir la prueba con un grupo más amplio y variado antes de recomendar cambios en la legislación laboral.