Texto 1. Los ataques de lobo se duplican en la sierra de Valdeluna y los ganaderos denuncian retrasos en las ayudas
La comarca de Valdeluna registró el año pasado 87 ataques de lobo al ganado, más del doble que dos años antes, según los datos de la Consejería de Medio Ambiente. En total murieron o tuvieron que ser sacrificadas 412 cabezas, en su mayoría ovejas y cabras, aunque también se contabilizaron catorce terneros. Los técnicos calculan que en la sierra viven actualmente cuatro manadas, frente a la única que se detectó por primera vez hace una década. Según el informe técnico, siete de cada diez ataques se produjeron entre mayo y octubre, cuando el ganado pasa la noche en los pastos de altura, y la mayoría afectó a explotaciones que no contaban con perros de protección.
Para Aurelio Sastre, que cría cabras en Navalhonda, el problema no es solo económico. «Una noche de marzo perdí veintitrés cabras. Las ayudas me llegaron diez meses después y no cubrían ni la mitad de lo que valían, porque no cuentan los cabritos que esas cabras iban a parir», explica. Sastre asegura que desde entonces duerme en una caravana junto al aprisco durante la paridera.
La Consejería reconoce que el plazo medio de pago de las indemnizaciones es de ocho meses y lo atribuye a la falta de personal para tramitar los expedientes. Para este año ha aumentado un 40 % el presupuesto destinado a la prevención, que cubre hasta el 80 % del coste de los cercados eléctricos y de la compra de mastines. Sin embargo, según la propia administración, solo una de cada tres explotaciones de la comarca ha solicitado estas ayudas.
La Asociación de Ganaderos de Valdeluna considera insuficientes estas medidas y reclama controles de población en las zonas con más ataques. Su presidenta, Begoña Ruiz, critica además que las ayudas para la prevención obliguen a adelantar el dinero: «Muchos pastores no pueden gastarse seis mil euros en un cercado y esperar un año a que se los devuelvan». Las organizaciones conservacionistas, por su parte, recuerdan que el lobo contribuye a controlar las poblaciones de jabalí, que cada año causan en la comarca daños en los cultivos y accidentes de tráfico.
La asamblea comarcal convocada para el próximo mes reunirá por primera vez a ganaderos, ayuntamientos, técnicos de la Consejería y asociaciones ecologistas. Mientras tanto, los municipios de Navalhonda y Peñaseca han empezado a recibir visitantes atraídos por las rutas de observación de fauna, una actividad que algunos vecinos ven como una oportunidad y otros como una provocación.