Señor director:
Vivo en Torrealba desde hace más de veinte años y nunca había visto el embalse tan bajo como este verano. Por eso he leído con atención las restricciones que el Ayuntamiento aplicará a partir del 1 de julio: no se podrán regar jardines privados ni llenar piscinas, y las fuentes ornamentales dejarán de funcionar.
No discuto que haya que ahorrar agua. Lo que me cuesta entender es cómo se ha repartido el esfuerzo. Según los datos del propio consistorio, los jardines y las piscinas privadas representan apenas el 4 % del consumo, y las fuentes y los parques públicos, un 3 %, mientras que el regadío agrícola supone el 62 %. Los campos de golf, que quedan al margen de las medidas, gastan por sí solos un 7 %. Dicho de otro modo, todo lo que se restringe ni siquiera llega a lo que se sigue permitiendo a los campos de golf, y el efecto de las restricciones será más simbólico que real.
Entiendo que la agricultura da trabajo a muchas familias, y no propongo castigarla, sino ayudarla a modernizarse. El Ayuntamiento podría impulsar, junto con los regantes, ayudas para extender el riego por goteo y contadores en cada explotación. A los campos de golf, en cambio, debería exigírseles que rieguen con agua regenerada mientras dure la sequía.
Los vecinos estamos dispuestos a colaborar, pero pedimos medidas proporcionadas a lo que consume cada uno.
Atentamente,
Pilar Arranz